Un abogado se muere y toca las puertas del cielo, y sale San Pedro y le pregunta:
¿Qué quieres?
¡Entrar! Le dice en tono muy rebelde.
Y tú, ¿quién eres? Le dice San Pedro.
Y tú, ¿quién eres que me preguntas? Le dice el abogado.
¿No me reconoces?, soy San Pedro, la mano derecha de Dios.
¿Tener contrato de trabajo? Le pregunta el abogado.
Espera, espera, Jesús ven, el de afuera me pide contrato de trabajo.
¿Quién es?
¡No sé!
Entonces sale Jesús...