Llaman por teléfono y atiende una señora.
—¿Quién es?
—Soy la mano sangrienta, estoy a cuatro cuadras de su casa.
A los cinco minutos llaman de nuevo, atiende la señora, muy asustada.
—¿Qui... én e... ee...sss?
—Soy la mano sangrienta, estoy a dos cuadras de su casa.
Pasan otros cinco minutos y golpean la puerta, atiende la señora, muerta de miedo.
—¿Qqqquuién e... e... ee... sss?